Ficción con ficción se paga

10 08 2007

IVolvía de prepararse un café en la cocina cuando algo le llamó la atención en la pantalla del ordenador.

Su avatar le miraba.

II

Le seguía por la habitación con la mirada.

En un primer momento le causó gracia la broma de su propia imaginación.

Cuando el avatar le dirigió la palabra la taza de café se hizo añicos en el parquet recién encerado.

III

Del estupor al pánico, pasando por el desconcierto.

Una fuerza inusitada movía sus piernas y sus brazos.

Pensó: ¿por qué se pixelan las paredes?.





El moderado suicidio de los avatares o avatares de un moderado suicidio

10 08 2007

Una de las inexorables condenas de esta vida es a nosotros mismos. Imposible desvincularse de nuestras manos, nuestro reflejo en los espejos o, el así llamado, torrente de nuestro pensamiento.

A diferencia de nosotros, los avatares, esos módicos remedos de personas, suspenden su ser a piacere, se abandonan a la ausencia de sí mismos y se retoman, frescos y bien peinados, cuando les place.

Una especie de suicidio a plazo fijo. Una vida interruptus sin perjuicio conocido.

Habrá que ver si, aquellos que generan un alter ego en Second Life, administran su continuidad existencial con afanes de desdoblamiento o, por el contrario, de sempiterna reafirmación yoística.