IVolvía de prepararse un café en la cocina cuando algo le llamó la atención en la pantalla del ordenador.
Su avatar le miraba.
II
Le seguía por la habitación con la mirada.
En un primer momento le causó gracia la broma de su propia imaginación.
Cuando el avatar le dirigió la palabra la taza de café se hizo añicos en el parquet recién encerado.
III
Del estupor al pánico, pasando por el desconcierto.
Una fuerza inusitada movía sus piernas y sus brazos.
Pensó: ¿por qué se pixelan las paredes?.